EL ARTE NO SE ENSEÑA… SE COMPARTE

LUISLEO
Luis Leonardo Gutiérrez Vargas, conocido como LuisLeo, es un artista visual y escritor venezolano residente en Madrid. Su trayectoria abarca la pintura, la fotografía, el diseño y la escritura, destacando por su enfoque multidisciplinar y su capacidad para transmitir emociones a través de la imagen.
Con una formación autodidacta enriquecida por años de práctica y exploración creativa, ha desarrollado un estilo propio que combina la estética contemporánea con una profunda sensibilidad humanista.
Como autor, ha publicado títulos como “Frogie: La leyenda de la ranita valiente” —un cuento infantil con valores espirituales— y “El buen creyente”.
En el ámbito visual, su trabajo como fotógrafo y diseñador se caracteriza por el equilibrio entre técnica y emoción, ofreciendo una mirada auténtica y cercana que conecta con el espectador.
LuisLeo es también el creador de LuisLeo Magazine, una revista cultural editada en Madrid que sirvió como vitrina para nuevos talentos del arte, la fotografía y la escritura. Actualmente forma parte del equipo del Nucléo, un espacio que integra todas sus facetas creativas, y mantiene una activa presencia digital a través de su comunidad @venezolanos.es, dedicada a la vida de los venezolanos en España.
Fotografía, diseño y emoción en un mismo espacio
— LUISLEO
ASÍ EMPEZÓ TODO
Desde muy pequeño, la pintura fue parte de mi vida. Recuerdo que en el colegio me encantaba pintarles los nombres a mis compañeros con colores, inspirándome en lo que veía en casa. Mis padres eran pintores aficionados, paisajistas de corazón, y crecí rodeado de sus cuadros. Esa pasión por el arte se me fue quedando grabada.
Con el tiempo, pasé de dibujar letras a interesarme por la fotografía. Empecé con una cámara de rollo, retratando momentos con amigos. Un día, alguien me pidió que hiciera las fotos de sus quince años. Aunque no era fotógrafo profesional, me atreví, y esa fue mi primera sesión formal. Desde entonces, cada pincelada y cada foto ha sido parte de este camino creativo que hoy quiero compartir con ustedes.

MI PRIMERA SESIÓN DE FOTOS
Quiero contarles sobre la primera vez que me animé a hacer una sesión de fotos de verdad. Fue un momento que marcó un antes y un después para mí. Todo comenzó cuando alguien me preguntó si podía encargarme de las fotos de sus quince años. Yo aún no era fotógrafo profesional, pero había estado jugando con una cámara de rollo, capturando momentos por diversión. Así que, con algo de nervios y mucha curiosidad, acepté el reto.
Recuerdo llegar a aquella sesión sin mucha experiencia, pero con muchas ganas de aprender. Fue un salto a lo desconocido, una prueba que me enseñó muchísimo. Aprendí a adaptarme, a buscar la mejor luz, a dirigir a alguien frente a la cámara. Y lo mejor de todo, descubrí que realmente me gustaba contar historias a través de las imágenes.
Esa primera sesión fue solo el comienzo, pero me enseñó que a veces hay que lanzarse, aunque no te sientas del todo listo. Y aquí estoy hoy, recordando esa primera aventura que me mostró que cada imagen es una historia por descubrir.

MI VIAJE CREATIVO ENTRE EL MARKETING, EL DISEÑO Y LA FOTOGRAFÍA
Siempre tuve claro que la creatividad era el hilo que unía todo lo que hacía. Cuando estudié Marketing y Publicidad, descubrí que detrás de cada campaña, cada color y cada palabra, había algo más profundo que simples estrategias: había emociones.
Fue ahí donde nació mi gusto por el diseño gráfico, por entender cómo las formas, los tonos y las ideas podían transmitir sentimientos, contar historias y conectar con las personas.
Durante esa etapa universitaria pasaba horas rediseñando logotipos, imaginando campañas o creando conceptos visuales que, muchas veces, terminaban pegados en la pared de mi habitación. Y aunque no lo sabía entonces, ese impulso por crear fue la semilla de algo más grande.
En 2013, decidí dar mi primer gran paso profesional: fundé mi propia agencia, a la que llamé Alt Media.
Alt Media fue mi primer laboratorio de ideas, un pequeño proyecto que nació con un propósito claro: ayudar a otros a comunicar con autenticidad, combinando marketing, diseño y creatividad. No tenía grandes recursos, pero sí tenía lo más importante: pasión, ganas y la certeza de que la creatividad podía cambiar realidades.
Con Alt Media aprendí a escuchar, a entender las necesidades de los clientes y a descubrir el poder de construir marcas con propósito. Pero con el tiempo, mi curiosidad me llevó más allá del diseño: quería capturar las historias, no solo contarlas.
Ahí comenzó mi amor por la fotografía.
Primero fue un pasatiempo, luego una herramienta de trabajo y finalmente, una parte esencial de quién soy como creador. La cámara se convirtió en mi nueva forma de diseñar —no con vectores ni colores, sino con luz, enfoque y emoción.
Esa evolución dio paso a una nueva etapa.
Junto a un grupo de creativos con la misma pasión, fundé Aguacate Creativo, un estudio de fotografía que mezclaba arte, branding y contenido visual. Con el tiempo, ese proyecto maduró y evolucionó hasta transformarse en lo que hoy es El Núcleo – Agencia Creativa.
En El Núcleo, ocupo el rol de Director de Fotografía y Audiovisuales, liderando un equipo que comparte una visión común: crear contenido que inspire, que comunique con estética, estrategia y alma. No se trata solo de producir imágenes bonitas, sino de construir experiencias visuales que conecten y cuenten historias reales.
Mirando atrás, me doy cuenta de que cada etapa fue necesaria: El marketing me enseñó a entender a las personas. El diseño me enseñó a comunicar con forma y color. La fotografía me enseñó a capturar la esencia del instante.
Hoy, desde El Núcleo, aplico todo eso que aprendí en el camino. Porque más que una agencia, hemos construido un espacio donde la creatividad tiene propósito, donde las ideas se transforman en imágenes que hablan por sí solas.
Y si algo he aprendido en todos estos años, es que crear no es un trabajo, es una forma de vivir.

